Lazy Moon

on octubre 3, 2014

Existen lugares que, cuando estamos ahí, irremediablemente nos transportan al set de una película. Casi siempre esto sucede cuando visitamos lugares turísticos que han sido protagonistas silenciosos en el cine: la torre Eiffel, Times Square o los canales de Venecia. Sin embargo, existen otros como los interiores de algún hotel, restaurante o bar que a lo mejor de una manera no tan obvia nos envuelven en su atmósfera y nos hacen sentir que estelarizamos alguna película que hayamos visto.

Había llegado a Munich para alcanzar a mis amigos cuando casi sin proponerlo dimos con uno de los lugares de moda: el Lazy Moon. Es cierto que a menos que uno conozca a alguien que viva en la ciudad que estamos visitando, no es fácil dar con los lugares a los cuales los locales van a divertirse, y éste era uno de ésos.

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Localizado en pleno Odeonplatz, este bar es parte de un complejo llamado Filmcasino que se compone además de un restaurante tipo bistró y una terraza. La verdad es que por fuera no parece ofrecer todo esto pero después de pasar por el restaurante, llegamos al pie de unas escaleras que me recordaron a las de un cine o un teatro de mediados del siglo pasado, elegantes y amplias. Sin embargo, a pesar de este aspecto, no podía imaginar lo que a la vuelta iba a encontrar.

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Entramos pues, y al hacer esto inmediatamente fue como estar en medio del set de El Gran Gatsby: un gran salón con una barra grande en medio, todo en un ambiente que era combinación de los estilos Art Déco y del estilo típico de Baviera. Blanco y negro en las cortinas mezclados con el café de las paredes, meseros con un uniforme que era una versión simplificada del traje bávaro con tirantes, una bola disco y una marquesina que recuerda a las de los cines con frases como “I like large parties they are so intimate!!” (las cuales traducen exactamente la vibra del lugar, una gran fiesta entre amigos) son los elementos que hacen del Lazy Moon un lugar muy especial en el corazón de Munich.

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Recuerdo cuando llegué que no sólo acaparó mi atención la decoración sino que también noté el hecho de que no parecía haber turistas como nosotros por ningún rincón; el bar estaba lleno de la “beautiful people” de la ciudad y entre éstos, uno que otro que bien podría haber sido algún famoso Alemán. Mención aparte, la verdad es que no se necesita mucho para pasarla bien en el Lazy Moon, con muy buena música y unos shots de Jägermeister, esto está garantizado 😉

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Slider: diversas imágenes del interior del bar.

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