Veneración absurda

on enero 27, 2016

Estaba haciendo mi investigación usual para el blog cuando llamó mi atención la imagen de una especie de soporte de mármol para el iWatch. “¿Qué no viene con su estuche? ¿Realmente un objeto así se vende?” pensé. La verdad jamás he sido fan de Apple y de sus productos aunque tampoco juzgo a las personas que hacen fila afuera de cualquier Apple Store para ser los primeros en adquirir el nuevo modelo de iPhone, pero admito que encuentro este fenómeno algo curioso y extraño. Quizá mi versión más cercana a esto sea poner la alarma de mi celular a la hora en que salen a la venta los boletos del próximo concierto de U2 en Ticketmaster, pero cada loco con su tema ¿no?

Fuera de lo extravagante que me pareció encontrar un objeto así a la venta (¿pues que el iWatch “se cansará” de estar guardado en una posición o que alguien me explique la utilidad de aquello?) pensé en la posición a la que hemos llegado: a la veneración de los objetos. Que un simple reloj necesite de un pedestal de mármol de estilo minimalista hizo sonar un timbre en mi cabeza. Mmm ¿hemos llegado acaso muy lejos?

Ciertamente en este tu espacio he compartido ideas o sugerencias de productos de diseño para vestir nuestros hogares, en posts como My Design Wishlist, en cualquiera de los trends o incluso en el conteo de regalos para la Navidad pasada. Pero lo que quiero enfatizar es que, por mucho que nos guste un objeto, simplemente no va a dejar de ser justo éso, un objeto. A lo mejor se vea fabuloso en el estante de la sala o inclusive tenga un valor sentimental para nosotros pero nunca es bueno ponerlo sobre un pedestal, nunca será bueno venerarlo.

Me viene a la mente, por ejemplo, la escena donde alguna mamá pierde los estribos ante su hijo quien, jugando, rompió sin intención el jarrón favorito de la abuela. O aquella sala inmaculada donde nadie se atreve a poner un pie (“¡Mis muebles nuevos…!”). Quizá por éso tengo cierta aversión a los interiores que están tan llenos de lujo que lucen como la zona restringida de un museo (a lo que llamo “departamento de Miami” en El Lujo de Hoy).

Un hogar siempre debe ser precisamente éso, hogar. Un sillón se hizo para sentarse a charlar, para ver una película, para leer. Una vajilla se hizo para comer en ella, no como aquella escena de Friends donde el personaje de Mónica Geller le pide a los demás que coman en el aire para no rayar sus platos. A mi me gusta subir los pies sobre la mesa de la sala al ver la tv, por ejemplo, o acostarme en el sillón mientras resuelvo algún sudoku.

Te invito, pues, a no venerar a los objetos y a tener un hogar, no un museo o mucho menos una “residencia” (con lo snob o pretencioso que me suena la palabra). Te invito a tener en cuenta que los objetos se limpian, se reparan, se sustituyen, pero los instantes que componen nuestras vidas no. Vienen, y con la misma, se van. Nuestro hogar y todo lo que forma parte de ello están para venerar nuestra vida not the other way around :)

 rúbrica


2 comments

  1. Hola en mi vida nunca había hecho esto… (escribir un comentario en un blog de alguna pagina web), de corazón me sentí identificado con tus palabras escritas.. y me gusto leer tu articulo.. me gusta el interiorismo y las estrellas ja la descripción que pones de ti me llevo a escribir por primera vez en una pagina, porque de alguna manera me identifique con eso también.. saludos!

    1. ¡Gracias Daniel por tu comentario! me alegra que te hayas sentido identificado con lo escrito aquí en el blog ya que ése es precisamente el objetivo, ¡un saludo!

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