La fan número 1

on julio 29, 2015

DSC06475aMe resulta un poco complicado recordar con exactitud cómo y cuándo descubrí el trabajo de Marcel Wanders. Así pasa cuando te encuentras con algo o alguien importante en la vida: se nos dificulta tener claro el inicio porque es mucha la “información” que guardamos sobre ello o porque no nos percatamos de la importancia que tendrá para nosotros sino hasta mucho después.

He de confesar que he postergado escribir esto desde el mismo inicio de The Inner Interiorista. ¿La razón? Porque hablarte de mi design idol es muy especial, algo por lo que he esperado el momento correcto para escribirlo, por aquella corazonada que me dijera “es ahora”. Verás, no hay día en que no investigue o busque algo relacionado con el diseño de interiores, en que no lea sobre el tema, mucho menos en que no sueñe con ello. Siempre, siempre ocupa un gran porcentaje de mis pensamientos, de mi atención. The Inner Interiorista es resultado de esto, de mi pasión, y como he escrito en otros posts, puedes estar seguro que lo que lees aquí es producto del amor por el diseño, es un regalo que quiero compartir contigo. No por inflar mi ego, no por conseguir likes en redes sociales. Mi deseo es que me leas y saques algo de provecho, que te inspire a vivir mejor.

Pues bien, no recuerdo cómo pero un día entré a la página de Marcel Wanders. Uno por uno fui viendo las imágenes de sus proyectos alrededor del mundo. De hecho, en aquella ocasión no me gustó todo lo que vi. Muchas veces es hasta que “vives” algo que terminas por verlo con otros ojos y es ahí cuando entra en tu mente y en tu corazón. Por eso, varios meses después cuando descubrí en Ámsterdam el hotel Andaz (y cuando me enteré que era obra de él), fue que hice click con su trabajo.

Poco tiempo posterior a esto, me enviaron de mi trabajo nuevamente a la misma ciudad. Por medio de Airbnb conseguí alojamiento a tan sólo dos cuadras de Museumplein, la parte de Ámsterdam donde se encuentran el Rijksmuseum, el de Van Gogh y el Stedelijk de arte moderno. Estaba caminando rumbo a la parada del tram cuando vi en este último un cartel enorme que decía “Marcel Wanders: Pinned Up”. WTF? ¿Una exposición de mi ídolo del diseño ahora que estoy aquí? ¿A tan sólo dos cuadras de donde me hospedo? No way!

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Imagen: Primera sección de la exhibición donde se alcanza ver algunas mesas y sillas de la colección New Antiques para Cappellini (2005) y la lámpara Zeppelin (2005).

Estuve tan inmersa en la preparación del trabajo que me habían encomendado hacer en mi viaje que la verdad no me había pasado por la mente checar los eventos a celebrarse en la ciudad durante mi estancia. Pero ahí estaba yo, no con mucho tiempo de sobra ciertamente, pero ahí estaba la oportunidad de empaparme de su obra y diseños, y por supuesto que la aproveché. Así que una tarde, cámara en mano, me dirigí al Stedelijk.

En la entrada a la exhibición había un gran cartel con la imagen del diseñador “pineado” como un espécimen de mariposa en la colección de algún entomólogo. Al entrar, por la disposición de la sala, podías entrever la pieza central: una gran cabeza como una medusa moderna con dos caras, que iba rotando lentamente mientras se escuchaba la “melodía” que este personaje tarareaba.

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Imagen: Airborne Snotty Vase Pollinosis (2001)

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Imagen: La evolución de una técnica, 10 años separan a la Crochet chair (2006, izquierda) y a la Knotted chair (1996, derecha).

Seguro coincides conmigo en que no es lo mismo observar un diseño en fotografías que en persona, así que de este modo pude apreciar las texturas de los materiales que empleó para cierta lámpara, los detalles en las piezas de porcelana One Minute Delft Blue o lo increíblemente liviana que es la silla Carbon Balloon, la cual a primera vista pareciera ser lo contrario. Aprender además las técnicas tan innovadoras que Wanders desarrolla y usa en sus creaciones: desde el método cocoon empleado en la creación de la lámpara Zeppelin hasta la tecnología desarrollada para darle rigidez al cordón utilizado en la Knotted chair. Floreros diseñados a partir de fotografías amplificadas del estornudo de personas con diferentes enfermedades y usando la impresión 3D para la creación de estas piezas imposibles en los Airborne Snotty vases (suena asqueroso pero jamás te imaginarías la inspiración al verlos). Todo esto y más cabe dentro del universo del diseñador holandés.

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Imagen (izquierda a derecha): Lámpara Skygarden (2007) para Flos, jarrones de la colección One Minute Delft Blue (2006), Carbon Balloon chair (2013) cuyo peso es de ¡800 gramos!

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Imagen (izquierda a derecha): Diseños para tatuajes plasmados en cerámica para la pianista Iris Hond (2013), distintos modelos de la Monster Chair (2010) para Moooi.

Siempre he considerado que una de las cosas más difíciles de hacer es diseñar algo totalmente nuevo a partir de los clásicos, conservando su esencia mientras el resultado sea completamente diferente. Y Marcel Wanders es un maestro en ésto; fácil de observar, por ejemplo, en la colección New Antiques. Creo que gran parte de mi admiración por su trabajo proviene de esta facultad, aunque lo que si tengo claro es que éste representa para mi una pauta a seguir; espero algún día lograr el nivel que él ha logrado, cautivar como él lo hace. Ya lo dijo en una entrevista: “I’ll make you a heaven, can I be your star?” Por lo pronto, este regalo que la vida me dió, el de haber estado en el momento y lugar indicados (sin planearlo) para experimentar de primera mano su obra, es algo que no sólo hizo especial a mi viaje sino que lo puedo tachar de mi desing bucket list. Los dioses del diseño nuevamente me han favorecido.

Slider: Primer plano de la Crochet Light (2007) con reproducciones de One Minute Sculpture (2004) al fondo; dos series de fotografías que tomé de la Quasar Head, una escultura con dos rostros (uno europeo por un lado, y por el otro uno asiático) para el edificio de departamentos Quasar en Estambul, simbolizando la posición de la ciudad entre dos continentes.

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